Sentir la Memoria

Este proyecto nace como una necesidad de realizar un profundo homenaje a nuestros antepasados, a todo el esfuerzo y cariño que pusieron nuestros abuelos y abuelas, padres y madres al trabajar con sus MANOS para sobrevivir y salir adelante. 

La idea original era sacar de los álbumes las fotos antiguas del pueblo en torno al proceso de elaboración del vino, partiendo de una foto de mi abuelo Domingo vendimiando en Andorin. Después, transferir estas fotos a porcelana, material con el que expreso de forma natural el contenido de mi alma, bordarlas con hilo rojo como metáfora de la sangre, la herencia y sabiduría de nuestros ancestros, y colocarlas en las calles de Camprovín, de manera que ese patrimonio sea del conocimiento de todos los vecinos y visitantes del lugar.

Ha sido fascinante cómo, tras realizar una selección de algunas fotos gracias al Ecomuseo del pueblo y, reunirme con los vecinos en torno a varias fotos de los álbumes familiares, han surgido miles de historias ligadas a ese cariño que nos proporciona la nostalgia.

 

Me he visto reflejada en todas y cada una de las historias que me han ido contando, lo personal se vuelve universal… 

He sentido el cariño y la ilusión al recordar a un padre al montar en mula con su nieto en la casa natal, el amor de una familia al reunirse en la bodega del abuelo a almorzar, el respeto y admiración a unas tías trabajadoras, el sol de otoño al realizar la vendimia tardía junto a toda la familia, compartir la conversación de las mujeres ‘bordando a la fresca’, la sonrisa de una madre haciendo vencejos en la puerta de casa, la alegría de unos niños al realizar las ‘vueltas’, el amor y el respeto a tres generaciones de carpinteros, la vida que reside en un grupo de niñas jugando, el refugio de una cuadrilla compartiendo una comida, el orgullo de una nieta hablando sobre su abuela habilidosa… Tantas y tantas emociones que he llegado a sentir como mías y me han recordado las mismas historias que mis padres siempre me cuentan con tanto cariño de años pasados…

Acompañando a las 14 fotos distribuidas por el pueblo, se encuentra en un alto, como en los techos de los guardaviñas que servían de refugio a nuestros antepasados, una instalación de 14 lirios de porcelana cuyos pétalos están realizados con las manos de mis propios padres. 

Yo, los protejo de la intemperie para que esa memoria permanezca para siempre…

Millones de gracias a tod@s l@s compañer@s y gentes de Camprovín por esta semana tan especial en la que he aprendido tanto ❤️
Susana Malagón, Alva Moca, Virgina BersabéCarlos Zorromono y Taquen 

Gracias especiales SIEMPRE a mi hermana Nerea del taller de Cerámica La Casa de las Arañas sin ella nada de esto hubiera sido posible ❤️🕷️🕸️
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Ilustración: Naichilin
Fotos: Camprovinarte, Garbi Galatea, Nerea, Beatriz e Iranzu Urra

© 2021 IRANZU URRA PORCELANAS